Averías del Fiat Freemont

Averías del Fiat Freemont: problemas más frecuentes, causas y cómo prevenirlos

El Fiat Freemont es uno de esos modelos que despiertan opiniones encontradas en el mercado de segunda mano. Fabricado entre 2011 y 2016 —aunque algunas fichas comerciales prolongan su comercialización hasta comienzos de 2017 según el mercado—, este SUV familiar de siete plazas destacó por su enorme habitabilidad, su equipamiento y una relación entre espacio y precio especialmente interesante. Su origen también explica buena parte de sus características: el Freemont deriva del Dodge Journey y utiliza una plataforma compartida con otros modelos del grupo Chrysler, aunque Fiat introdujo importantes modificaciones en los motores, la suspensión, la dirección y el aislamiento acústico.

Con el paso de los años, sin embargo, han aparecido determinadas averías y puntos débiles que conviene conocer antes de comprar una unidad usada. Esto no significa que todos los Fiat Freemont vayan a sufrir los mismos problemas ni que se trate necesariamente de un automóvil poco fiable. De hecho, el ADAC destaca entre sus virtudes el amplio y versátil habitáculo y el buen comportamiento en las pruebas de seguridad. La clave está en diferenciar entre averías asociadas al desgaste normal, problemas derivados de un mantenimiento insuficiente, incidencias electrónicas y campañas de revisión específicas.

¿Cuáles son las averías más frecuentes del Fiat Freemont?

Problemas en el motor 2.0 Multijet

El 2.0 Multijet es probablemente el motor que más interesa conocer a quien esté pensando en comprar un Freemont usado en Europa. Se ofreció principalmente con 140 y 170 CV, ambas versiones con cuatro cilindros y 1.956 cm³, y destaca por ofrecer un par elevado, algo especialmente útil en un vehículo grande y pesado que puede transportar hasta siete pasajeros. La mecánica procede de la familia Multijet de Fiat y recibió modificaciones para adaptarse al Freemont.

Como ocurre con muchos turbodiésel modernos, el sistema de admisión y recirculación de gases puede acumular carbonilla con el uso, especialmente cuando el vehículo realiza muchos trayectos urbanos y recorridos cortos. La válvula EGR puede ensuciarse y provocar síntomas como ralentí irregular, respuesta perezosa, humo excesivo o pérdida de potencia. También pueden aparecer problemas relacionados con la gestión electrónica del motor o con los inyectores, aunque no deben considerarse una avería inevitable de este propulsor. Una diagnosis electrónica ante los primeros síntomas suele ser mucho más económica que sustituir componentes sin conocer la causa real.

En una unidad de segunda mano resulta especialmente recomendable comprobar que el motor arranca correctamente en frío, mantiene un ralentí estable y desarrolla potencia de forma progresiva. Si aparece una pérdida de potencia acompañada del testigo de avería motor, no conviene continuar utilizando el coche durante mucho tiempo sin diagnosticarlo, ya que un problema aparentemente menor en admisión, EGR, sensores o sobrealimentación puede terminar generando consecuencias más costosas.

Filtro de partículas y uso urbano

El filtro de partículas diésel (DPF) constituye otro elemento al que prestar atención en los Freemont equipados con motor diésel. Su funcionamiento depende de que el vehículo pueda realizar correctamente los ciclos de regeneración necesarios para eliminar las partículas acumuladas. Por este motivo, una unidad que haya pasado prácticamente toda su vida circulando por ciudad y haciendo trayectos de pocos kilómetros puede presentar más probabilidades de experimentar problemas relacionados con la acumulación de hollín.

No significa que el DPF tenga una vida útil determinada ni que todos los Freemont vayan a necesitar sustituirlo. El estilo de conducción, el mantenimiento, el estado del motor y las condiciones de utilización tienen una influencia enorme. Una conducción periódica por carretera, siempre respetando las condiciones indicadas por el fabricante, puede favorecer el funcionamiento adecuado del sistema. Si el coche entra repetidamente en regeneración, aumenta el consumo, pierde potencia o enciende el testigo correspondiente, lo sensato es realizar una diagnosis antes de intentar solucionar el problema mediante métodos improvisados.

Averías relacionadas con el cambio automático

Las versiones automáticas del Fiat Freemont merecen una revisión especialmente cuidadosa antes de comprar un vehículo usado. Algunas fuentes especializadas señalan incidencias relacionadas con cambios bruscos, comportamiento irregular o calentamiento de la transmisión automática en determinadas unidades.

No obstante, sería incorrecto concluir que todas las cajas automáticas del Freemont son problemáticas. El estado concreto de cada vehículo es mucho más importante que la reputación general del modelo. Una prueba dinámica debe incluir arranque desde parado, aceleraciones suaves, aceleraciones fuertes, maniobras a baja velocidad y circulación estable. Los cambios excesivamente bruscos, golpes al seleccionar D o R, retrasos anormales al engranar una marcha o variaciones extrañas de régimen son señales que justifican una revisión profesional.

En un automóvil de segunda mano, además, es fundamental averiguar qué mantenimiento ha recibido la transmisión. El historial de revisiones puede ser más revelador que el número de kilómetros indicado en el cuadro. Una caja automática que ha recibido el mantenimiento correspondiente tiene un punto de partida muy diferente al de otra que ha circulado durante años sin las revisiones necesarias.

Fallos eléctricos y electrónicos

El Freemont incorpora bastante equipamiento para su época: sensores de aparcamiento, cámara trasera, Bluetooth, navegador en determinadas versiones, controles en el volante y diferentes sistemas electrónicos de confort. Esa abundancia de componentes hace que, con los años, puedan aparecer pequeñas averías eléctricas o electrónicas.

Entre los problemas que se han señalado en unidades usadas aparecen incidencias relacionadas con la cámara de visión trasera, la pantalla multimedia y la conectividad Bluetooth, además de determinados problemas eléctricos. Una pantalla que se reinicia, una cámara que deja de mostrar imagen o un sistema Bluetooth que pierde la conexión no tienen necesariamente una única causa: pueden intervenir fusibles, cableado, conectores, módulos electrónicos o el propio dispositivo.

Por eso, cuando se compra un Freemont usado, conviene probar absolutamente todos los elementos eléctricos. Hay que comprobar elevalunas, cierre centralizado, climatizador, iluminación, sensores, cámara, equipo multimedia, mandos del volante y todos los testigos del cuadro. Un fallo aparentemente pequeño puede ser barato de solucionar, pero también puede revelar una instalación eléctrica deteriorada o problemas más complejos.

Elevalunas eléctricos

Los mecanismos de las ventanillas también aparecen entre los puntos débiles mencionados en fuentes dedicadas a las averías del Freemont. Los síntomas pueden comenzar con ruidos durante el movimiento del cristal y terminar con un funcionamiento lento o incluso con el bloqueo de la ventanilla.

Durante una inspección de un vehículo usado basta con accionar varias veces cada ventanilla y prestar atención a ruidos, movimientos irregulares o velocidades diferentes entre unas y otras. Si un mecanismo produce chasquidos o el cristal se mueve inclinado, es preferible solucionar el problema cuanto antes para evitar que el motor eléctrico termine trabajando forzado.

Desgaste de frenos, suspensión y dirección

Por sus dimensiones y su peso, el Freemont somete a frenos, neumáticos y elementos de suspensión a un trabajo considerable, especialmente cuando se utiliza habitualmente con siete ocupantes y equipaje. No es necesario considerar este desgaste como una característica defectuosa del modelo, pero sí como un aspecto que merece especial atención al comprar una unidad con muchos kilómetros.

En una revisión deberían comprobarse discos y pastillas, amortiguadores, silentblocks, rótulas y posibles holguras. También conviene observar si el volante presenta vibraciones durante la frenada o si el vehículo tiende a desviarse hacia un lado. El diámetro de giro del Freemont es además considerable; el ADAC identifica precisamente el gran radio de giro como uno de sus inconvenientes.

Una prueba sobre una carretera con irregularidades puede revelar ruidos procedentes del tren delantero que no siempre se aprecian circulando por una superficie perfectamente lisa. En un vehículo de esta edad, sustituir determinados elementos de suspensión por desgaste puede ser completamente normal y no debería confundirse automáticamente con una avería grave.

Campañas de revisión que conviene comprobar

Uno de los puntos más importantes al comprar un Freemont usado es comprobar si la unidad ha realizado las campañas de llamada a revisión correspondientes. El ADAC registra, entre otras, una campaña de 2017 relacionada con el cableado del volante y el airbag del conductor: determinados vehículos fabricados entre noviembre de 2010 y abril de 2015 podían presentar daños en el aislamiento del cableado y, en determinadas circunstancias, un cortocircuito capaz de provocar el despliegue involuntario del airbag.

También aparece una campaña relacionada con el control de crucero, para vehículos afectados por un problema de software, y otra específica para determinados Freemont con motor 2.4 gasolina fabricados entre abril de 2011 y abril de 2015, debido a la posibilidad de que la cubierta del motor se soltara y entrara en contacto con el catalizador caliente.

Por tanto, antes de comprar un Freemont no basta con preguntar al vendedor si «nunca ha dado problemas». Es mucho más útil comprobar el historial de mantenimiento, el número de bastidor y las campañas realizadas para esa unidad concreta.

¿Es fiable el Fiat Freemont?

La respuesta depende mucho de la unidad y de su mantenimiento. El Freemont no debería considerarse automáticamente un coche problemático por presentar determinados puntos débiles. Es un vehículo grande, pesado, con siete plazas y bastante equipamiento, por lo que el coste acumulado del desgaste puede ser superior al de un turismo sencillo. A cambio, ofrece una habitabilidad excepcional y una configuración que sigue siendo atractiva para familias que necesitan mucho espacio.

Las estadísticas y fuentes de averías deben interpretarse además con cierta cautela. Una incidencia comentada frecuentemente por propietarios no significa que afecte a la mayoría de vehículos, y un componente susceptible de desgaste no constituye necesariamente un defecto de fabricación. La mejor estrategia consiste en valorar cada automóvil individualmente y prestar especial atención al mantenimiento documentado.

¿Qué Fiat Freemont comprar de segunda mano?

Entre los aspectos más importantes está el historial de mantenimiento. Un Freemont con más kilómetros pero con revisiones demostrables puede ser una compra mucho más razonable que una unidad aparentemente barata con kilometraje reducido pero sin documentación.

El 2.0 Multijet de 140 CV resulta una opción lógica para quien busque consumo contenido y prestaciones suficientes, mientras que el 170 CV ofrece mayor margen de respuesta, algo apreciable con el vehículo cargado. Las versiones AWD aportan tracción integral, aunque también implican mayor complejidad mecánica y un consumo homologado superior. Por ejemplo, los datos publicados para el 2.0 Multijet de 140 CV sitúan el consumo combinado en torno a 6,4 l/100 km, mientras que el 170 CV AWD aparece alrededor de 7,3 l/100 km en determinadas fichas.

Antes de cerrar la compra, conviene realizar una diagnosis electrónica, revisar posibles fugas, comprobar el estado del turbo y del sistema de admisión, examinar suspensión y frenos, probar todos los elementos eléctricos y realizar una prueba suficientemente larga. Si equipa cambio automático, esta comprobación debe ser todavía más exhaustiva.

Conclusión: los puntos débiles del Fiat Freemont no eclipsan sus virtudes

El Fiat Freemont continúa siendo una alternativa interesante en el mercado de ocasión para quien necesite siete plazas, mucho espacio interior y un equipamiento abundante sin asumir el precio de otros SUV grandes. Sus principales puntos de atención están relacionados con el sistema anticontaminación y admisión del diésel, determinados elementos eléctricos y electrónicos, los mecanismos de las ventanillas, el desgaste de frenos y suspensión y, en determinadas unidades, el funcionamiento y mantenimiento de la transmisión automática.

La conclusión más importante es que no conviene comprar un Freemont únicamente por precio. En un vehículo de más de una década, el estado real, el mantenimiento y el historial de reparaciones tienen una importancia decisiva. Una unidad cuidada puede seguir ofreciendo muchos kilómetros de servicio, mientras que un ejemplar descuidado puede convertir un precio de compra atractivo en una sucesión de reparaciones.

Tabla de especificaciones técnicas del Fiat Freemont

Especificación Fiat Freemont
Periodo de fabricación 2011-2016
Carrocería SUV / crossover de 5 puertas
Plazas 5 o 7, según configuración
Longitud Aproximadamente 4,89-4,92 m
Anchura Aproximadamente 1,88 m
Altura Aproximadamente 1,69-1,71 m
Batalla 2.890 mm
Maletero Hasta 540 l en configuración indicada; hasta unos 1.461 l con asientos abatidos, según versión
Motor diésel principal 2.0 Multijet, 1.956 cm³
Potencia diésel 140 o 170 CV
Par máximo diésel Hasta 350 Nm, según versión
Motores gasolina 2.4 de 170 CV y 3.6 V6 de 280 CV, según mercado/año
Cambio Manual de 6 velocidades o automático, según versión
Tracción Delantera o integral AWD
Consumo homologado aproximado Desde 6,4 l/100 km en determinadas versiones 2.0 Multijet
Depósito de combustible Aproximadamente 77-78 litros
Norma de emisiones Euro 5 en las versiones diésel indicadas
Velocidad máxima Aproximadamente 180-197 km/h según motor y transmisión

Las cifras pueden variar según año, acabado, motor, transmisión y mercado. Las fichas técnicas disponibles sitúan al Freemont en torno a 4.888 mm de longitud para varias versiones y confirman el motor 2.0 diésel de 1.956 cm³ con potencias de 140 y 170 CV; otras versiones, como el Cross AWD, llegan aproximadamente a 4.924 mm.

2013 Fiat Freemont (JF) Lounge wagon (2015-06-08) 01