Mitsubishi Galant

Mitsubishi Galant

El Mitsubishi Galant ha sido uno de esos sedanes que, generación tras generación, supo mezclar confort, robustez y un dinamismo moderado sin renunciar al refinamiento. Desde su nacimiento en los años sesenta hasta su despedida a comienzos de la segunda década del 2000, el Galant ejerció de buque insignia para Mitsubishi en el segmento D, compitiendo cara a cara con rivales alemanes, japoneses y coreanos. En este artículo descubriremos en detalle sus parámetros técnicos, profundizando en motorizaciones, chasis, equipamiento y cifras clave que explican su éxito y su vigencia en el mercado de ocasión.

Historia y evolución del Mitsubishi Galant

Orígenes y primeras generaciones (1969–1983)

Lanzado en 1969, el primer Galant ofrecía motores de 1.3 y 1.5 litros, tracción trasera y un diseño cuadrado muy apegado a la estética de la época. Fue evolucionando hasta la cuarta generación (1983), cuando adoptó suspensiones independientes y frenos de disco en las cuatro ruedas en determinadas versiones, adelantándose a muchos de sus competidores.

Madurez tecnológica (1988–1996)

Con la quinta (1988) y sexta generación (1992), el Galant abrazó la tracción delantera, la electrónica de inyección y motores DOHC de 16 válvulas. Nació el mítico bloque 2.0 4G63T en las variantes deportivas VR-4, con 200 CV y tracción total, anticipando el legado del Lancer Evo.

La era moderna (1996–2012)

La octava generación (código EA; 1996–2003) refinó el chasis, amplió el habitáculo y presentó suspensiones multibrazo traseras en sus versiones tope. En 1998 arribó la inyección directa GDI y el sistema de distribución variable MIVEC. La novena y última generación (2003–2012) consolidó el diseño “Global” con líneas suaves, nuevos V6 y una versión diésel DI-D para ciertos mercados.

Diseño exterior e interior

Carrocería y aerodinámica

El Galant EA se articuló alrededor de una carrocería de líneas fluidas, con un coeficiente Cd entre 0,30 y 0,32 dependiendo de la motorización. Faros alargados, parrilla discreta y un capó ligeramente abombado le conferían presencia sin estridencias. La generación 2003 renunció a ángulos rectos, abrazando curvas más generosas y un aire casi coupé en la caída del pilar C.

Habitáculo y ergonomía

Acabados: Plásticos de tacto agradable, inserciones metálicas y opcional tapicería de cuero. – Confort: Asientos delanteros calefactables y regulaciones eléctricas disponibles en las versiones tope. – Espacio: Generoso en todas sus cotas: plazas traseras aptas para dos adultos, con buen espacio para piernas y cabeza. – Maletero: Entre 460 L (sedán 1996–2003) y 504 L (sedán 2003–2012), ampliables al abatir respaldos 60/40.

Motorizaciones y rendimiento

Motores gasolina

  • 2.0 L SOHC 8v (4G63, 136 CV): Par de 179 Nm, 0–100 km/h en 10,9 s, punta 205 km/h. Motor fiable y el más popular en flotas.
  • 2.4 L GDI (4G69, 162 CV): Inyección directa, par de 217 Nm, 0–100 km/h en 9,8 s, punta 215 km/h. Equilibrio perfecto entre prestaciones y consumos.
  • 2.5 L V6 (6A13, 163 CV): Sonoridad envolvente, 226 Nm, 0–100 km/h en 9,5 s, punta 220 km/h. Variante tope de gama y de tacto más suave.
  • 3.0 L V6 (6G72, 201 CV; solo 2003–2008): Casi deportivo, 271 Nm, 0–100 km/h en 8,3 s, punta 240 km/h. Prestaciones generosas para un sedán familiar.

Motores diésel

  • 2.0 L DI-D (4D68, 115 CV): Turbo sin intercooler en fase I; con intercooler y 136 CV en fase II. Par de 310 Nm, 0–100 km/h en 11,5 s (136 CV), punta 195 km/h. Consumismo contenido y par contundente en bajos.

Transmisión y chasis

Tipos de transmisión

  • Manual de 5 velocidades: Ratio corto y preciso, ideal para sacar todo el jugo al 2.4 GDI.
  • Automática de 4 velocidades: Suave pero algo desfasada frente a los cambios de seis marchas de la competencia.
  • Automática CVT (solo 2.4 GDI en algunos mercados): Transiciones extremadamente suaves; sacrificio de sensaciones deportivas.

Suspensión y dirección

  • Delantera: MacPherson con muelle helicoidal y barra estabilizadora.
  • Trasera: Multibrazo independiente en la mayoría de las versiones a partir de 1998; eje de torsión en variantes más básicas de la generación EA.
  • Dirección: Asistida hidráulica en EA; eléctrica (EPS) en la generación 2003, calibrada para ofrecer respuesta directa y ahorro de consumo.

Equipamiento y tecnología

Seguridad

  • ABS + EBD: De serie desde 1998.
  • Control de estabilidad (ASTC): Disponible en versiones superiores del EA y de serie en la novena generación.
  • Airbags: Frontales, laterales y de cortina (solo en acabado tope).
  • Anclajes ISOFIX: En todas las plazas traseras.

Confort y entretenimiento

  • Climatizador bizona: Estándar en los acabados medios y altos.
  • Sistema de sonido Rockford Fosgate: Con amplificador digital y subwoofer integrado en maletero.
  • Navegador y pantalla táctil: Opcionales en Europa a partir de 2003, con cámara de visión trasera.
  • Control de crucero y mandos en volante: En todas las versiones automáticas y algunas manuales.

Especificaciones técnicas

Tabla comparativa

Parámetro 2.0 SOHC 136 CV 2.4 GDI 162 CV 2.5 V6 163 CV 2.0 DI-D 136 CV
Potencia (CV / rpm) 136 @ 5 500 162 @ 6 000 163 @ 6 000 136 @ 4 000
Par máx. (Nm / rpm) 179 @ 4 500 217 @ 4 500 226 @ 4 500 310 @ 2 000–2 500
Transmisión Manual 5v / Auto 4v Manual 5v / CVT Manual 5v / Auto 4v Manual 5v / Auto 4v
Suspensión (Del. / Tras.) McPherson / Multibrazo McPherson / Multibrazo McPherson / Multibrazo McPherson / Multibrazo
Frenos (Del. / Tras.) Discos ventilados / Discos Discos ventilados / Discos Discos ventilados / Discos Discos ventilados / Discos
Dimensiones (L × A × Al) 4 820 × 1 770 × 1 430 mm Igual Igual Igual
Batalla 2 700 mm 2 700 mm 2 700 mm 2 700 mm
Peso en vacío 1 395 kg 1 430 kg 1 450 kg 1 460 kg
Maletero 460 L 460 L 460 L 460 L

Consumo y emisiones

  • 2.0 SOHC: 8,3 L/100 km mixto / 198 g CO₂/km
  • 2.4 GDI: 8,7 L/100 km mixto / 209 g CO₂/km
  • 2.5 V6: 9,2 L/100 km mixto / 219 g CO₂/km
  • 2.0 DI-D: 6,1 L/100 km mixto / 164 g CO₂/km

Las cifras varían ligeramente según tipo de transmisión y equipamiento. La inyección directa GDI mejoró consumos respecto al SOHC de similar cilindrada, mientras que el diésel DI-D ofrece un best-seller en eficiencia y par.

Conclusión

El Mitsubishi Galant demostró a lo largo de sus generaciones que un sedán puede ser a la vez confortable, sólido y razonablemente dinámico. Sus motorizaciones abrieron paso a tecnologías como la inyección directa y la distribución variable, mientras que su chasis evolucionó hasta incluir suspensiones multilink de altura media. Hoy, sus ejemplares en segunda mano combinan habitabilidad, fiabilidad mecánica y una tarifa de adquisición atractiva, convirtiéndolos en alternativas interesantes frente a berlinas coreanas y germanas.

1996 Mitsubishi Galant 2.0 V6 Exceed Front